— “Además, Grayson podría habérselo comprado a Alfred y dárselo a Leilani”.
Los ojos de Juliette se abrieron de par en par, sorprendida. —«Grayson debería haber reconocido la firma de tu madre».
Daniella se sentía agotada. Caminó unos pasos hasta el borde de la cama y se sentó.
¿Cómo pudo Grayson hacerle algo tan cruel?
¿Pensó que ella nunca lo descubriría?
Recordó la cena en casa de Alfred esa noche, lo que él había dicho sobre la pintura.
Alfred debió haber vendido el cuadro y le dio vergüenz