Antes de que la boda en Argán pudiera celebrarse, todavía transcurrieron varias semanas. Raihan no tenía ninguna intención de apresurar los preparativos, porque para él aquella ceremonia era un acontecimiento que quería convertir en uno de los momentos más importantes de la vida de Asiget.
Cada detalle era revisado personalmente o supervisado por las personas que había designado para ello. Quería que la decoración, la celebración, los invitados y todo cuanto rodeara ese día estuviera a la altura