Me levanto y sujeto su brazo.
—Quiero que le des una oportunidad. Era el mejor amigo de Danny.
Nuestros ojos chocan, y veo turbulencias arremolinándose en los suyos. No sé por qué responde así, pero no dejaré que arruine mis planes para cenar.
—Por favor, papá.
Es lo último que oye de mí antes de darse la vuelta y salir de la cocina.
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Por segunda vez en esta semana, estoy de pie frente a la mansión
Harris, mirando hacia la enorme entrada blanca.
No es tan tarde esta vez, y mientras espero