Me sirvió una deliciosa cazuela de pollo con arroz hervido y una guarnición de verduras blanqueadas. La comida huele y sabe tan divina como se ve cuando me dispongo a comer.
Definitivamente es mejor que cualquier cosa que haya comido en los últimos cinco años. A los sirvientes de Roco como yo, les daban lo mismo que les daba de comer a los perros: sobras.
Han pasado nueve años desde que tuve algo parecido a una comida casera como ésta. Eso fue antes de que Roco se llevó a mi familia.
Era la vísp