Capítulo XXIV: Nada Podrá Comprar mi Perdón...
La noche cae, e Isaac llega del mercado de esclavos, con dos jóvenes a los cuales lleva hacia la habitación en donde al entrar ve la silueta de Cecilia sentada frente al fuego mientras teje sin muchos ánimos un nuevo bordado…
-Cecilia, querida – pero no recibe respuesta – yo…te traje…
-Lo que sea que me hayas traído puedes o bien tirarlo a la basura o dárselo a tu amante – secando sus ojitos
-Cecilia, te traje dos esclavos…para que…
Pero no alcanza ni hablar, cuando ve como Cecilia se ha coloca