PARTE UNO: LA TRAICIÓN
CAPÍTULO VEINTE
Con una sonrisa en el rostro, una sonrisa incrédula por supuesto, Victoria se cruzó de brazos después de asegurarse que el saco no se iba caer para que nadie más viera lo que no debía.
—En verdad que no sé de que está hablando.
Con pasos lentos y siendo el hombre poderoso que soplo Ricardo podía ser en el mundo, se acercó a la mujer. Nunca había visto tanta belleza en una mujer, y quizá lo que él no entendía es que como era posible ver a una mujer tan de