Una semana después...
Malu
Habían pasado exactamente siete días y desde el día que llegué me quedé en la habitación, no salí para nada. Vinieron unas chicas y me trajeron la comida. Vincenzo no había venido a verme ni un solo día. Esto me desconcertaba mucho, pero en el fondo sabía que esto era mucho mejor... Era domingo por la tarde, me di una buena ducha y me vestí.
Sé que para mucha gente soy una imbécil y una estúpida, por no haber huido cuando tuve la oportunidad. Por no abrir la puta boca