Malu
Ya estaba anocheciendo, así que me duché, elegí un conjunto sexy, me maquillé y me alisé el pelo. Bajé las escaleras y ya habían llegado algunos hombres. Vincenzo estaba en su rincón reservado con Rebeca colgada de él.
Me enfurecí al ver aquello y, sobre todo, al recordar su actitud brusca conmigo. Pero me mantuve altiva e intenté no mostrar mi enfado. No le tenía celos, me daba rabia que fuera tan tacaño que acabara con una y luego con la otra.
Fui al bar y me tomé una copa. Un refresco,