TOMO 2. CAPÍTULO 71. Unas mariposas desatadas
TOMO 2. CAPÍTULO 71. Unas mariposas desatadas
Era preciosa. Más preciosa que nunca mientras reía de aquella manera, y Elijah sentía que el mundo era un lugar mejor solo por el hecho de que ella fuera feliz.
—¡Wow, te levantaste, bonita! —exclamó Lynett acercándose a la yegua y besándola en el cuello con cariño—. ¡Eres una campeona, sabía que podías! —sonrió con dulzura—. Pero a partir de ahora deja de ser tan calenturienta, que ya no podemos pasar más vergüenza con el veterinario. ¿De acuerdo?