PEQUEÑA REBELDE. CAPÍTULO 53. Un viejito texano
PEQUEÑA REBELDE. CAPÍTULO 53. Un viejito texano
Sus nudillos se pusieron pálidos sobre el volante en el mismo segundo en que sintió la boca de Gabriella bajar por su miembro, devorándolo despacio, lamiendo, chupando, jugando, mientras aquella camioneta devoraba millas de carretera. La condenada no parecía tener ningún apuro, solo la satisfacción de jugar con él, así que inconscientemente Ranger agradeció estar en uno de esos tramos poco transitados.
Ni siquiera podía describir todo lo que sentí