CAPÍTULO 14. Un rostro conocido
CAPÍTULO 14. Un rostro conocido
Lynett se sentó detrás de aquel escritorio y trató de dominar le dolor que sentía por no poder estar en aquel momento en la empresa de su padre, ayudando a mantenerla en pie como solía hacer cuando él estaba vivo.
En cambio no tenía más remedio que asumir la responsabilidad en otra, porque Elijah Vanderwood no le permitía poner un pie en la transportadora.
Abrió el expediente y vio un contrato.
—¿Qué servicio necesita para esto, señor McGregor? —preguntó—. ¿Tradu