Especialmente con ese ligero mareo, los fuegos artificiales creaban un efecto visual especial: donde había una chispa, Andrea veía dos.En ese momento, Andrea parecía haber liberado su verdadera naturaleza.
Feliz, saltaba con las bengalas en la mano, riendo de manera despreocupada y radiante.
Vicente acariciaba suavemente los grabados de su copa, con los ojos fijos en Andrea como si tuviera un sistema de navegación que la siguiera.
Observando su risa desenfrenada, sintió un momento de extraña nos