Micaela Stevens
Despierto y estoy en la habitación de la cueva, no recuerdo cómo llegué aquí, me levanto ipso facto, ya no tengo dolor de cabeza, salgo y ya es de noche.
No hay nadie a la vista, por lo que deben ser altas horas, deben estar descansando.
Aún así salgo afuera y todo está tan calmado que es confuso, conseguí a mi esposo con su Delta.
El malestar que sentí no debió ser por amor, porque no estoy enamorada de el, lo poco que llegué a sentir jamás llegó a ese sentimiento tan profu