POV de Carmen
Con cada nuevo día, me sentía más arraigada en mi papel dentro del grupo. La comunidad que había construido en torno a mí era un refugio, un espacio donde el dolor se transformaba en aprendizaje y en risas. Pero, como todo en la vida, también había desafíos que afrontar.
Una mañana, durante uno de nuestros entrenamientos, noté que Ana estaba más callada de lo habitual. Mientras todos se reían y bromeaban, ella se mantenía apartada, con la mirada perdida en el horizonte. Su cambio