—Ah, sí, creo que olvidé decirles que será mejor si hacemos de este lugar el sitio —dijo Ron, señalando el gran terreno abierto.
—¿En serio? ¿No sería aterrador? Quiero decir, ¿no has oído hablar de los rumores? —pregunté.
Ron inclinó la cabeza, confundido.
—La criatura alada —añadí.
En cuanto lo mencioné, fue como si algo encajara de golpe en su mente. Su expresión cambió, como si acabara de recordar algo importante.
—Eso es… He estado pensando en este lugar, tratando de recordar lo que había