—¿Entonces, te están echando? ¿Hiciste algo? —pregunté, en parte por curiosidad. Tenían mucho equipaje, dos niños, otro hombre con ellos y ella estaba embarazada. No entendía la situación.
—Oh, mi esposo tuvo una pelea con el alfa de su manada. Era un guerrero. Cuando mi esposo se negó a obedecer sus órdenes, nos echó —explicó.
Me sentí fatal por ella. —Los alfas y la realeza siempre se salían con la suya.
—Pero encontraste al alfa que te apoyó. Sé que lo que pasó fue muy triste, pero al final,