Penny:
La mujer que nunca había mostrado toxicidad hacia mí, mis cachorros por nacer, ni siquiera hacia mi esposo, quien no había sido más que terriblemente grosero con ella.
Aun asi desde que llego a la casa ayer vine a verla para que saliera a comer. Sin embargo, ahí estaba Kaylee, a quien habíamos apoyado sin parar, diciendo cosas que me dejaron el cuerpo entumecido por unos segundos.
—¡Cuida tu lengua! ¡Estás maldiciendo a mis pequeños hijos que ni siquiera han nacido todavía! —le grité.
Y