Ashley
Uzziel nunca llega.
Lo espero toda la noche, pero nunca aparece.
Apenas amanece, me levanto, me cepillo y veo en el espejo que la herida ha cicatrizado perfectamente, como si nunca hubiese estado ahí. Suspiro y me meto al baño donde no se cuánto tiempo duro, pero sé que cuando salgo, tengo los dedos arrugados y tiemblo un poco del frío.
No tengo muchos ánimos, así que me coloco un vestido blanco suelto, mangas largas que se inflan hasta la muñeca, y vuelo lindo. Agarro un coñar dorad