Melissa miró al hombre sentado frente a ella, sus ojos se humedecieron mientras su esposo camina de un lado a otro de la habitación. Melissa sabía que aquella sensación que le helaba las venas no era más que un aviso de lo que estaba por suceder.
«Sabía que ese chico no me agradaba, eres una tonta Melissa, nunca me escuchas»
La chica ignoró las palabras de su loba, miró a Red antes de tragar con calma y este se acercó a ella haciéndola congelarse. Melissa tembló cuando la tomó de la barbilla p