Pov Amaya
Esta vez, mi cuerpo completo estaba arropado por el de él, sus manos apretaban con fuerza en mi cintura.
Vagando por encima de mi camisón de seda, pero no sobrepasando los límites.
Rozaba su nariz en mi cabello, aspirando mi aroma, como si quisiera perderse en mi olor y guardarlo en lo más profundo de su memoria.
—Amaya— susurro mi nombre tan bajo que apenas pude oírlo.
Sus labios bajaron a mi oreja, tomando mi lóbulo de forma delicada. Un pequeño jadeo volvió a escapar de mí, ce