Pov Hardick
Abrí mis ojos lentamente, sentía mi cuerpo pesado y ni hablar del enorme dolor que sentía en mis huesos.
Me incorporé lentamente para poderme sentar, recostando mi cabeza al respaldar.
Las puertas de mi habitación son abiertas de golpe y en eso entra mi madre con un semblante de preocupación y alivio.
—Hardick gracias a la Diosa ya despertaste.
—¿Cuánto tiempo pasó?
—Dos semanas cariño, pensé que no despertarías, pero Dahlia vino a verte y dijo que estarías bien.
Me quedé en