Capítulo 85. Haz justicia para la manada
Eisheth sonríe con sus ojos fijos en los de Selene. Inés sigue llorando y eso la irrita en demasía. No puede creer que esa enana haya podido atraparla y que aparte de todo, la esté amenazando con su propia daga. ¡Es una verdadera inútil!
—Ven por ella, monstruo. —Selene la exhorta, también con una sonrisa en el rostro y apretando un poco más la daga hasta que unas pequeñísimas gotas de sangre empiezan a ser visibles en su piel. Su intención no es hacerle daño, pero si va a utilizarla de cebo, d