—Para decirte... Más bien pedirte perdón —Soltó de repente.
—¿Por qué me pides perdón exactamente?
—Por todo lo que tuviste que pasar por mi culpa... Luego de mi falta de memoria. Hablé con Carla y ella me contó todo.
¿Qué debería hacer? Negarlo todo, o aceptar sus disculpas, pensé, pero mejor dejaré que mi instinto me guíe, como siempre.
—Si Carla ya te contó, pues no voy a repetirlo, la verdad no tienes porque pedirme perdón, nada fue tu culpa, son cosas de la vida, además situaciones así son