Al llegar a la casa, me entró una nostalgia, al recordarme de mi vida, de mi nana, de los trillizos cuando éramos adolescentes, me reí al recordar nuestra niñez, mientras caían unas cuantas lágrimas.
Sam:—¿Estas bien, mi amor?— la levantó levantó mis brazos y ella me acaricia mi cabello.
—Mi gatita— intervino Erik —Quiero mostrarte algo.
Alan:—Vamos, aprovechemos que los niños están con sus abuelos.
Celeste:—¿Está es mi antigua habitación?
—Si— dijo Alan —Por favor entra—
Al entrar vi ropa mía