Sentí unas manos que me arrastraban por debajo de la sábanas al despertar vi a Anaís, vestía una camisón gris y estaba espelucada, en eso se lanzó a brincar en la cama, yo me levanté y la empujé haciéndonos cosquillas,
Anaís:–Vamos hacer algo de comer, tu sabes cocinar enseñame tengo hambre.
Celeste:—Está bien— Me lave la cara y me coloqué un camisón igual que ella con un traje de baño abajo,
Anaís:–Los chicos salieron un momento fuera de la isla, no nos dejaron sola, pero nadie puede entrar ac