La tarde caía una vez más, sin embargo, al igual que días anteriores, no se sentía igual que siempre, mirándose en el espero, Zeus se sentía mas liviano, como si se hubiese sacado un enorme peso de encima, había llorado en los brazos de Alice, como si fuese un niño pequeño aferrado a su madre, las cosas habían cambiado entre ellos desde entonces, Alice parecía un poco mas animada y se esforzaba por complacerlo, había comenzado a poder moverse un poco más, salían constantemente a los jardines y