—Eso no puede ser cierto, Dominick. Me estás jugando una broma ¿Verdad? tú no puedes ser el prometido de… de… de esta.
—Ya te dije que no, y es mejor que te calmes o serás echada de este lugar.
—Brenda, llama a seguridad por favor y hazte cargo de esta cosa. No pienso seguir perdiendo mi tiempo con ella, deja claro que no tiene permitida la entrada a mis oficinas.
Aquí era el que menos voz tenia y el que más perdía si me atrevía a dar una opinión diferente enfrente de estas mujeres, es claro