Capítulo 108: La llamada que no debió suceder.
Mi corazón está completamente deshecho y no paraba de llorar por dentro, por más que quiero negarlo me es imposible negarlo. Decirle a Yen que le daría el divorcio me dolió tanto como jamás imagine en esta vida, al parecer ella estaba feliz al escuchar mis palabras por lo que no podía retractarme en lo absoluto.
Tal vez era tiempo de salir adelante por mi lado y solo ocuparme de mis hijos, del resto lo dejare por la paz y que sea lo que Dios es quiera. Yen estará mejor sin mí y eso es lo único