EMMA
Mientras permanezco sentada, un hormigueo recorre mis piernas hasta llegar a mi rostro, no es miedo, es rabia, porque frente a mí, están los dos hombres que me han herido en la vida, trato de mantener la calma, sintiéndome segura de que León esté oculto entre las sombras, observando que todo salga tal y como lo planeamos.
Sabiendo que puede intervenir en cualquier momento si las cosas se salen de control.
—Tomen asiento, por favor —logro recuperar la voz.
Encontrarse de nuevo con tu Ném