"¿Señora Black?". Dice el doctor mientras mira a Patricia.
"Creo que se está despertando. Sus dedos se contrajeron y sus ojos revolotearon, y no ha dejado de apretarme la mano", digo incoherente mientras miro a Patricia.
"Sigue hablándole. Hazle saber que sigues aquí", me dice la doctora y yo no pierdo el tiempo.
"Sabes, creo que serás una abuela maravillosa. Sé que puedes oírme. Por favor, despierta". Sus movimientos se hacen más frecuentes.
Aprieto su cálida mano contra mis mejillas húmed