Rosa…
Cuando entré en la oficina, me recibió Darana. “¡Darana! Regresasate”.
“Sí, querida, regresé, y escuché que Max también vuelve hoy”. Me abrazó en cuanto cerré la puerta.
“Ay, qué bien. ¿Cuándo llegará?”, pregunté, soltándola.
“A la hora del almuerzo. Me mandó un mensaje y me dijo que iba a descansar un rato antes de venir a la oficina. Su avión aterrizó esta mañana”.
Me alegré de verla. Llevaba unos días con gripe y, a juzgar por su voz, supongo que aún no estaba al cien por cien.
“¿