Rosa…
“Rosa, Rosa, despierta”. Oí que alguien me llamaba por mi nombre. Abrí los ojos y me encontré con Briggita.
¿Dónde estaba? ¿Qué hacía ella en mi apartamento?
Abrí los ojos de par en par y me levanté de un salto al darme cuenta. Ay, no. Me quedé dormida en la oficina.
Miré hacia abajo y me di cuenta de que estaba en el sofá. Qué raro. Hubiera jurado que estaba en la silla de mi escritorio. Fue entonces cuando mis ojos se posaron en algo. Una chaqueta estaba sobre mi cuerpo, y no una cha