Willow…
“Gracias por quedar conmigo”, dijo Kylie mientras se deslizaba en el taburete de enfrente en la cafetería donde me había dicho que nos reuniéramos.
“Y veo que ordenaste vino”, respondí, mirando al camarero, quien estaba ocupado sacando una botella de vino de la estantería.
Ella puso los ojos en blanco y dijo: “Como si te importara la hora que es”.
“Claro que me importa”. Fingí estar dolida.
“Da igual, antes las dos empezábamos a beber vino pasadas las doce. ¿Qué le hiciste a mi mejo