Hiro se quedó en la habitación de Lana, ella tenía miedo, podía darse cuenta, aunque habían pasado diez años, a sus ojos seguía siendo esa chica de la que se enamoró.
— No creo poder dormir — dijo ella.
La luz estaba apagada, solo entraba la de la luna por el balcón, Hiro estaba a los pies de ella sentado en el suelo mirando hacia afuera, el cálido viento movía las cortinas lo que dejaba una bella vista del cielo despejado, al escucharla hablar el pelinegro llevo su mirar a ella.
— Tien