Capítulo 20. Misión en el puerto.
Birgrem cabezeaba en el asiento del vagón privado en el tren rumbo a la costa, no le gustaba viajar en tren, era ruidoso, estaba lleno de humanos y más que nada el traqueteó del tren le daba sueño.
Junto a él en el vagón sus compañeros conversaban animadamente, Birgrem los escuchaba hablar entre sueños y se preguntaba cuándo le empezó a gustar esa vida.
Sus habilidades sociales eran muy malas por no decir pésimas, él se había alejado de todos hacia siglos, la maldición lo había convertido