Capítulo 91: No quiero perderlos.
—¿Quién…? —susurró Connie, sin embargo, en ese mismo momento, se percató que se trataba de Beta Korina—. ¡ESPERA! —gritó yendo tras ella.
Cuando Korina escuchó la voz de Connie, comenzó a ir más rápido, el bebé en sus brazos llorando desconsolado.
—¡Whaaa!~
—¡Cálmate, esto es por tu bien! —le gritó Korina, pero el cachorrito lloraba más alto ante el agitamiento de la hembra rubia que corría a gran velocidad, esquivando los árboles y saltando ramas, rocas y desniveles de la tierra.
—¡¡K