Blanca comenzó a sentirse más y más débil, su vista se tornó borrosa, pero…
¡AÚN OLÍA A SU MATE!, el aroma de ese lobo Alfa de un pelaje tan oscuro como esa misma noche, la mantenía consciente. Ver a Sirius acercándose a ella a toda prisa, la hizo esbozar una pequeña y débil sonrisa… ¡Entonces lo recordó!
—¡¡NO!! ¡A… ALFA…! ¡ES UNA… TRAMPA! —rugió Blanca con voz temblorosa.
Alfa Connor la escuchó desde esa distancia, escuchó perfectamente que era una trampa, de hecho, no era un tonto par