Capítulo 128: Un lugar más íntimo.
Los muslos de Connie se aferraban con fuerza a la cintura del Rey Dragón, mientras el agua del lago los envolvía.
Bajo la superficie, ella podía sentir la dureza de su masculinidad, dejando en evidencia la ardiente pasión contenida en su mate.
Sus antebrazos descansaban en los anchos hombros de ese imponente macho, mientras una mano se deslizaba hasta su nuca y la otra acariciaba los húmedos y largos mechones de su cabello blanco, como si con cada toque intentara domar al Rey dragón que era