5

                          E L I Z A 

Sentía la necesidad de abrir mi ojos, sentía una lágrima derramar por mi mejilla, empezaba a sentir mi cuerpo y podía apretar haciendo movimiento con mi mano. No era mucho lo que hacía, pero podía. Me sentía feliz, podía escucharlos y sentir mi cuerpo me hacían volver a sentir viva, podría vivir nuevamente.

¡Podría ser feliz con Matthew!

Todo había pasado muy rápido, podía entender algunas que cosas de las que decían, mi cerebro no funcionaba del todo, pero había unas cosas que sí podía entender perfectamente.

Escuchaba como me cantaban y las risas de todos, eso me alegraba mucho, eso quería decir que si yo no pudiera despertar jamás ellos podrían continuar y hacer una vida sin mí... Podrían ser felices, él podría comenzar de nuevo y tener a alguien que de verdad lo merezca.

No podía creer que hoy fuese mi cumpleaños, no podía pensar cuánto tiempo tengo así, solo podía escuchar la risa de Sebastián y las peleas de Sandra. Sentía una persona a mi lado y escuchaba más exclamaciones, no escuchaba a Matthew hablar, no escuchaba su voz y la extrañaba. Pero sé que él estaba aquí y aunque no lo escuchara ni lo viera, lo sabía.

Siempre le ha gustado mantenerse alejado de las personas, se siente más feliz así, él es todo lo contrario a mí. Pero como amo a este hombre, ¿Quien diría que terminaría enamorada de él? Me lo hubiesen dicho tiempo atrás y me hubiese reído en su cara. Les hubiese acusado de locos, porque él y yo no éramos compatibles.

-Buenas tardes, solo vengo a informarles que ya no pueden estar muchas personas en la habitación, es muy tarde- no quería que se fueran, no quería quedarme sola. Sentía una lágrima caer en mi mejilla y si, estaba llorando nuevamente.

Escuché cuando Cloe habló y todos empezaron a decir cosas, no entendía nada de repente, luchaba por prestar atención a lo que decían... pero era imposible. Mi cerebro empezaba a fallar.

Sentí un contacto muy frío contra mi mano y era Sandra cuando me habló y me pedía que apretara su mano. Lo hacía, sentí su tacto y aunque solo podía mover mi mano eso era bueno.

Habían pasado unos minutos antes de que se marcharan todos y me dejaran sola, nunca había sentido esa sensación tan impotente, de no querer estar sola y necesitar escuchar la voz de alguien. Quizás solo me hacía sentir viva y no una persona que está tirada en una cama sin poder mover su cuerpo o hacer algo.

Necesitaba y quería levantarme, pero solo podía mover mi mano y ni siquiera podía abrir mis ojos.

Apretaba la cobija a mi lado y le clavaba las uñas, la apretaba muy fuerte y no sentía dolor o algo parecido, necesitaba lastimarme con algo para ver si mi cuerpo reaccionaba. Empecé a intentar parpadear una y otra vez seguido, no podía pero lo intentaba. Comencé a intentarlo una y otra vez, seguida y repetidamente hasta que lo logre, pude parpadear y no me rendí hasta hacerlo más rápido y seguido, empezaba a tener control sobre ellos. Los apreté fuerte y empecé a abrir los ojos y poco a poco iba viendo una luz, pegaba en mis ojos y no me importaba, solo quería abrir los ojos.

Pero así como los abrí viendo una luz, los volví a cerrar quedando en una oscuridad horrible, me sentía completamente sola. Mi corazón se aceleró y no tardaron los doctores en llegar y hacer algo para que la maquinita dejará de sonar y yo volviera dejar de pensar o intentar luchar para recuperar el control de mi cuerpo.

¡Joder! Me sentía tan impotente y sin saber qué hacer.

....

Volvía a escucharlos, volvía a escuchar su voz y aquel susurro en mi oído cuando me dijo: "Te amo". Mi corazón no podía de la emoción. Aquella vez creía que fue  solo una alucinación, pero no el me ama y me lo dijo.... volvía a sentir sus frías manos tocar mis mejillas y sus labios sobre los míos me habían hecho muy felices. No podía controlar la respiración y otra vez la maquinita empezó a sonar, pero esta vez era diferente.

Mi cerebro no procesaba nada, solo escuchaba a lo lejos voces y sentía como, todas se iban.... la maquinita no dejaba de sonar y ese sonido me molestaba, la respiración me faltaba y no sabía que estaba pasando, mi cerebro daba vueltas y no sabia que hacer, no sabía que estaba pasando. Solo sé que ellos salieron.

Volví a perder el conocimiento y cuando lo recupere escuchaba la voz que reconozco como la del doctor, él hablaba tan rápido y en este momento mi cerebro parecía el de un bebé pequeña, no podía entender lo que decían y asimilar algo de lo que estaba pasando. No estaba solo, lo sé por la voz femenina que se escuchaba de fondo, y aunque no se de que hablaban sabía que era de mí.

Otra vez quería abrir mis ojos pero no podía.

....

Escuchaba la voz de mi francés junto a la misma voz femenina que escuché ayer. No sabía quién era o que era, solo se que me irritaba, me fastidiaba escucharla, quería que se callara. 

No quería escucharla, ¡joder! Mamá siempre dijo que era malo juzgar a las personas sin conocerlas o siquiera mirarla, pero esa voz me resultaba tan estresante e inquietante. 

Pero algo había cambiado, sentía mi cuerpo, luchaba para moverlo pero él estaba pesado, sentía los aparatos estar mi cuerpo y una mascarilla de oxígeno en mi cara. No podía abrir los ojos pero me sentí morir cuando ella volvió hablar.

-¿Qué harás si ella no despierta?- no escuche respuesta- Sabes que cuentas conmigo y podría ayudarte a cuidarles, sería como su madre, aunque no lo sea- me sentía confundida, acaso ella ¿Estaba esperando un hijo de mi hombre?

¡No eso es imposible!

¿¡Que mierdas está pasando!?

Luche, necesitaba saber que pasaba. Y eso hice hasta que....

-Matthew....

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
capítulo anteriorcapítulo siguiente
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP