Capítulo 23

―A mí me respetas, soy tu madre y esta es mi casa y te prohíbo que me hables de esa manera ―gritó.

―Escúchame bien Lucy, que sea la maldita última vez que pones un dedo sobre mí, no eres mi madre, quizás algún día lo fuiste, pero ahora ya no, si hubieras sido mi madre me hubieras defendido el día en que Maritza se mató por creer que éramos las culpable de lo que el maldito de mi tío nos hac&iacut

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