Dos horas después.
Leonardo y yo estábamos en la cocina levando y secando algunos trastes para guardarlos, ni siquiera sabía por qué había contratado a Amalia, si bien que podía realizar todas las labores de la casa sola.
_ Aún no lo entiendo. – dije refiriéndome al tema, aunque debo aceptar que me encanta no estar sola durante todo el día, en especial cuando a Leo le toca estar hasta tarde fuera.
_ Así no te cansas demás, he notado que últimamente tu respiración se acelera luego de realizar