Punto de vista de Louis
Catorce días. Dos semanas mirando las mismas máquinas que pitaban, los mismos azulejos blancos del techo, la misma expresión vacía en el rostro amoratado de Charlotte mientras dormía durante todo aquello como un castigo cruel que merecía.
No había salido de aquella ala de traumatología ni una sola vez. Ni para ducharme, ni para dormir en una cama de verdad, ni siquiera cuando mi equipo de seguridad me llamó con actualizaciones sobre la investigación del conductor. Ya no