Punto de vista de Charlotte
No podía moverme. Las muletas se me clavaban en las axilas y la pierna gritaba con cada mínimo cambio de peso, pero no podía ni joder moverme porque Lily me miraba como si yo fuera el monstruo. Como si yo hubiera sido quien le arruinó la vida.
—Tú dejaste que me lastimara —gritó, la voz quebrándose en algo que ya ni siquiera sonaba humano—. ¡Dejaste que te atropellara y aun así lo elegiste a él!
Pero ya no escuchaba las palabras. Miraba sus brazos agitarse y veía las