En un inicio me mira sorprendido, pero a medida que me acerco una sonrisa se va haciendo más evidente en su rostro. Siento más nerviosismo del normal a la hora de acercarme, esto es algo así como la caminata de la muerte.
—Ayer estabas hermosa —dice mientras toma un mechón de mi cabello y juega con él, es evidente que estoy nerviosa y seguro lo nota —pero hoy —se detiene, su letanía al hablar me enloquece aún más —pareces una diosa —Dios, porque este hombre me hace esto, casi muero de un infart