Aria
Por fin había llegado el día. Les había dicho a las enfermeras una y otra vez que no era nada, solo una caída leve, pero aun así me dejaron ingresada. No dejaba de mirar hacia la puerta, esperando a que llegara Quinn; no es que me hubiera dicho que vendría, pero ¿quién vendría si no él?
Quería irme. Quería volver a casa. O al menos quería estar en algún lugar con Zachary. Solo nosotros dos, a solas.
Llamaron a la puerta. Me levanté demasiado rápido, la puerta se abrió y entró un hombre