Ella entró con una presencia que llama la atención, sus piernas largas y definidas se movían con una elegancia inigualable, su cabellera lacia y rubia se movía al son de su caminar, haciendo contraste con su vestido negro con un hermoso escote y un largo hasta las rodillas. Su seguridad era innegable, era como si sintiera ser la dueña del mundo, con una confianza que irradiaba de cada poro de su piel.
La secretaria solo se podía quedar mirando la escena, ella se iba acercando cada vez más, pero