Arthur
Durante todo el camino de regreso a México, mi cerebro no me dejaba de pensar y darle vueltas al asunto. Cada vez que llegaba a una conclusión, mi mente se negaba a creerla. Sabía que Ana estaba muerta, pero después de lo que pasó, después de ver a esa chica, me costaba creerlo. Me convencí de que ella era Ana, pero no sabía por qué razón hacía como si no me conociera.
Me detuve frente a la puerta del apartamento donde viví con ella, y mi mano se demoró en el pomo. Respiré hondo antes d