Capítulo 48: De nuevo en la banca.
BUENOS AIRES: RESTAURANTE.
La suavidad de sus labios entreabiertos posándose en mi mejilla, la manera como sus manos tocan mis hombros y luego bajan como al descuido por mis brazos, todo esto hace que mi cuerpo se convierta en un volcán, respiro lentamente para tratar de bajar la temperatura de mi cuerpo.
—Hola bonita.
—Buenas tardes Máximo, gracias por venir, mis bellas damas, ustedes me disculpan, invité a Máximo para que nos acompañara en el almuerzo.
—Buenas tardes,