Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuando me levanto siento un peso en mi muslo derecho, la navaja sigue conmigo, pero ahora está ahí, amarrada con un liguero, de seguro quien me bañó y me vistió fue Armand, de otro modo Elizabeth o Lucy me hubieran matado al verla y claramente no la hubieran dejado conmigo. Me acerco a la puerta y tomo el pomo, intento girarlo suavemente y claro, está cerrada, no iba a ser tan fácil o ¿sí?
—Tuve que buscar un vestido más pequeño dentro del armario, ninguno de tu talla te quedaba—







