Capítulo 51

Me quedo congelada mientras un par de manos me toman por los hombros y me alejan de ella, nuestras miradas se quedan engarzadas con forme me acercan a la enorme fogata que han preparado. Dieter me amarra al madero con fuerza, lastima mis muñecas con la soga y entiendo lo que ocurrirá.

—¡Démonos prisa!, ¡los vampiros ya están aquí!—, escucho que alguien grita, pero no identifico quién.

Dicen que morir quemado es de las peores muertes, demasiado dolorosa, hasta que el fuego acab

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